Starlink se traslada a una órbita más baja debido a riesgos de colisión espacial

En 2026, SpaceX iniciará un traslado a gran escala de satélites Starlink a una órbita baja. Esto representa casi la mitad de toda la constelación operativa, con el objetivo de aumentar la seguridad y reducir el riesgo de colisiones en el espacio cercano a la Tierra.

La compañía planea mover alrededor de 4.400 satélites Starlink, que actualmente orbitan a unas 340 millas (550 kilómetros) sobre la Tierra, a una órbita de unas 300 millas (480 kilómetros) para 2026. La órbita más baja se considera menos congestionada con desechos espaciales y otros satélites, lo que reduce significativamente la probabilidad de encuentros peligrosos.

SpaceX explica que la decisión está relacionada con los cambios en la actividad solar. A medida que se acerca el mínimo solar, la atmósfera terrestre se vuelve menos densa, lo que afecta el comportamiento de las naves espaciales. Por debajo de una altitud de 500 kilómetros, la cantidad de basura espacial y cúmulos de satélites es significativamente menor, lo que hace que esta zona sea más segura para la operación. La actividad solar varía dentro de un ciclo de 11 años. Se cree que el Sol ya ha superado la fase máxima en el ciclo 25, que estuvo acompañado por un mayor número de erupciones y eyecciones de masa coronal. Se espera que el próximo mínimo solar ocurra alrededor de 2030, cuando la actividad de la estrella esté en su nivel más bajo. Para los operadores de satélites, estos procesos son de fundamental importancia. Durante la alta actividad solar, la atmósfera terrestre se expande, lo que aumenta la resistencia al movimiento de los satélites y acelera su descenso descontrolado. En condiciones de baja actividad, este efecto se debilita y los dispositivos permanecen en órbita durante más tiempo.

La migración de satélites afectará a 4.400 de los aproximadamente 9.400 dispositivos Starlink en funcionamiento. SpaceX señala que actualmente solo hay dos satélites en órbita que han fallado por completo. Sin embargo, la compañía busca garantizar que, en caso de fallo de cualquier dispositivo, este salga de órbita lo antes posible y se desintegra en la atmósfera, sin generar amenazas adicionales. La reducción de la órbita también debería reducir los riesgos asociados con maniobras incontroladas o lanzamientos de satélites de otros operadores. Esto es especialmente importante dado el rápido crecimiento del número de dispositivos en órbita terrestre baja.

Actualmente, aproximadamente dos tercios de todos los satélites activos del mundo pertenecen a la constelación Starlink. Simultáneamente, están surgiendo otros proyectos a gran escala. En particular, China ha comenzado a crear dos constelaciones propias de internet en órbita baja, cada una de las cuales podría llegar a tener más de 10 000 satélites. Esto complicará aún más la situación en órbita y aumentará la importancia de las medidas para evitar colisiones.

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