La pérdida de Pokrovsk podría reducir a la mitad la producción metalúrgica de Ucrania

La recuperación de la siderurgia ucraniana, amenazada por el avance del frente hacia Pokrovsk

La frágil recuperación industrial de Ucrania vuelve a estar bajo presión a medida que los combates se acercan a la principal cuenca de carbón coquizable del país, base esencial de su industria siderúrgica.

El 12 de diciembre, Metinvest —el mayor grupo minero y siderúrgico de Ucrania, propiedad de Rinat Akhmetov— anunció la suspensión de las operaciones en uno de sus pozos cerca de Pokrovsk, en el Donetsk Oblast. La decisión se tomó ante el aumento de los bombardeos y el avance de la línea del frente. Los trabajadores y sus familias fueron evacuados.

La instalación forma parte de Coal Group Pokrovske, el mayor productor de carbón coquizable de Ucrania. El complejo aporta alrededor del 90 % de la extracción nacional de este tipo de carbón, materia prima esencial para la producción de coque utilizado en los altos hornos para fabricar acero. Su capacidad anual alcanza aproximadamente 3,6 millones de toneladas. El pozo suspendido representaba por sí solo cerca de la mitad de la producción de carbón coquizable de Metinvest.

Si todo el complejo dejara de operar, las consecuencias irían mucho más allá de las regiones mineras del este del país.

Una base industrial estrecha

La siderurgia ha sido durante mucho tiempo uno de los pilares de las exportaciones ucranianas. Antes de la invasión rusa a gran escala, el país producía 21 millones de toneladas de acero al año. En 2022, tras la destrucción de grandes plantas siderúrgicas en Mariúpol y las graves interrupciones energéticas, la producción cayó a 6,2 millones de toneladas.

Posteriormente se produjo una recuperación moderada. La apertura de un nuevo corredor de exportación por el mar Negro en septiembre de 2023 permitió reanudar los envíos marítimos de arrabio y productos semielaborados. En 2024, las exportaciones aumentaron de forma significativa y se prevé que la producción total de acero alcance alrededor de 7,3 millones de toneladas.

Sin embargo, esta mejora sigue siendo frágil. Las acerías integradas ucranianas dependen del carbón coquizable nacional extraído en Pokrovsk. Si la producción se detuviera por completo, las empresas tendrían que importar coque o carbón, a precios más de un 30 % superiores a los nacionales.

Actualmente, las importaciones son limitadas y proceden principalmente de Polonia. Un incremento sustancial exigiría reorganizar la logística, utilizar en mayor medida puertos y corredores ferroviarios y asumir una mayor exposición a la volatilidad de los mercados mundiales. Reconstruir las cadenas de suministro en tiempos de guerra podría llevar años.

Una guerra económica de desgaste

La situación en torno a Pokrovsk pone de relieve una vulnerabilidad estructural: gran parte de la industria pesada ucraniana sigue concentrada en regiones cercanas al frente. A medida que las fuerzas rusas avanzan en el óblast de Donetsk, aumenta la presión sobre la infraestructura minera y de transporte.

La pérdida de la producción nacional de carbón coquizable supondría un golpe directo al sector metalúrgico, una de las principales fuentes de ingresos por exportaciones y recaudación fiscal. Según la asociación sectorial Ukrmetallurgprom, la pérdida de Pokrovsk podría reducir la producción metalúrgica hasta en un 50 % y disminuir los ingresos presupuestarios en unos 15.000 millones de grivnas (alrededor de 360 millones de dólares).

El acero también tiene una importancia estratégica: es esencial para la reconstrucción de infraestructuras, la producción ferroviaria y ciertos segmentos de la industria de defensa. En este sentido, la lucha por las cuencas carboníferas del este tiene una dimensión económica además de militar.

Tres escenarios

El futuro de la siderurgia ucraniana depende ahora directamente de la evolución del frente.

En el escenario más favorable, las interrupciones serían parciales y la línea del frente se estabilizaría antes de llegar a Pokrovsk. La producción podría mantenerse en torno a los 7 millones de toneladas anuales, con mayores costes pero conservando la capacidad exportadora a través del mar Negro.

El escenario base contempla una paralización total de las minas de Pokrovske, compensada mediante importaciones gestionadas. La producción de acero podría descender a entre 4 y 5 millones de toneladas anuales, los márgenes se reducirían drásticamente y algunos altos hornos tendrían que detenerse de forma intermitente.

En el peor de los casos —si las minas y la infraestructura asociada fueran ocupadas o destruidas— se produciría una contracción estructural del modelo basado en altos hornos. La producción podría caer por debajo de los 3 millones de toneladas anuales, acelerando la transición hacia hornos eléctricos alimentados con chatarra y materias primas importadas.

A escala mundial, el impacto sería limitado pero perceptible. Ucrania sigue siendo un proveedor importante de arrabio y productos semielaborados para acerías europeas y turcas. Una reducción significativa de las exportaciones estrecharía la oferta regional y respaldaría los precios, especialmente en Europa oriental.

Un momento decisivo

Por ahora, las demás minas de Metinvest continúan operando. Sin embargo, la suspensión de un pozo evidencia la creciente fragilidad de la situación.

Pokrovsk no es solo una ciudad minera. Es un eslabón clave de la cadena tradicional de producción de acero en Ucrania. Si la extracción allí se detuviera de forma permanente, la recuperación industrial iniciada tras 2022 podría volver a tambalearse, poniendo de relieve hasta qué punto la resiliencia económica del país sigue estrechamente vinculada a la evolución del frente.

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